El hispano-marroquí sentenció el encuentrocon el segundo y el tercer tanto, pero su aportación trascendió del doblete, pues, de largo, se erigió en el futbolista más desequilibrante del Sevilla a la vez que le otorgaba la razón a Caparrós al situarlo en la izquierda. Se entendió con Promes y rompió una y otra vez a la espalda de Embarba, ejerciendo de estilete en las salidas rápidas y hallando siempre soluciones con calidad y velocidad.
No en vano, el equipo lo buscó y lo encontróen cada momento hasta el punto de que marcó dos goles y asistió en el 4-0 de Ben Yedder. Un acierto pleno de Caparrós adelantar su fichaje en invierno
Vía eldesmarque

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