"Como a cualquiera, me gustaría llegar a lo máximo, pero al final el futuro para mí depende de lo que hagas en el presente. Si te dedicas a pensar o a imaginar cosas del futuro y no aprovechas para trabajar y mejorar en el presente serán solamente pensamientos y sueños que nunca se podrán hacer realidad". Con estas palabras contestaba Carlos Fernández a si se veía triunfando en el club de sus amores, el Sevilla F.C., o lo hacía en un Granada donde es un ídolo y con el que esta noche jugará la primera semifinal de la Copa del Rey.
El delantero sevillano tiene contrato con el Sevilla hasta 2022, después de que renovara el pasado verano antes de salir cedido, con la intención de que se fogueara en Primera y habida cuenta de que con De Jong y Dabbur -luego llegaría Chicharito- iba a tener pocos minutos para su progresión. Y bien que está aprovechando esta oportunidad. En Granada lleva seis goles y tres asistencias en tan sólo 1.484 minutos de juego, es decir, que participa en un gol cada 164 minutos. Aunque debe regresar este verano, ahora mismo no quiere pensar en ello y sí en disfrutar del momento que está viviendo.

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